Ricardo Tejada, gerente general de ANA: “Hemos sido parte del desarrollo económico y socio-cultural del país”

En el bicentenario de la Marina Mercante chilena, el ejecutivo de la Asociación Nacional de Armadores habla de los logros y los desafíos de un rubro que, a su juicio, debe avanzar “en temas que han sido largamente postergados por distintos gobiernos y demorados más de lo que la razón y la lógica aceptarían”.

 

Por Equipo Nuestro Mar

Fotografía: Miguel Campos

 

La Marina Mercante chilena celebra este mes los 200 años de su partida, que es con la patente comercial que Bernardo O’Higgins le concede en 1818 al buque Doña Gertrudis de la Fortuna”. Para Ricardo Tejada, gerente general de la Asociación Nacional de Armadores (ANA), no hay dudas sobre la contribución el rubro: “En 200 años hemos sido parte del desarrollo económico y socio cultural del país, conectando cada punto de nuestra costa y también con el resto del mundo, permitiendo el intercambio comercial que forma parte del 95 % del transporte mundial que es por vía marítima”.

“Con el cabotaje, tanto de carga como de pasajeros hemos unido a Chile proyectando la vialidad donde esta no llega, acercando a cada uno de los chilenos, lo que permite la unión de ellos con los centros regionales y a su vez permitir el intercambio de productos y la economía propia de cada localidad de nuestro país. El cabotaje de pasajeros ha permitido que miles de extranjeros lleguen a lugares tan remotos o tan aislados como Puerto Natales, Laguna san Rafael y otros ventisqueros de la zona sur de nuestro país”, dice el ejecutivo a Nuestro Mar.

La Marina Mercante local es una de las más antiguas a nivel sudamericano, donde en términos de tonelaje y cantidad de naves se ubica tercera, detrás de Brasil y Venezuela. Pese a los créditos, para Tejada todavía hay “temas que han sido largamente postergados por distintos gobiernos y demorados más de lo que la razón y la lógica aceptaría”. “Hay temas de regulación, convenios internacionales por ratificar que deben implementarse y aún están pendientes. Existen muchas posibilidades y alternativas de mejorar, fomentar y desarrollar la Marina Mercante chilena, pero para ello, se requieren políticas de Estado de largo plazo. Esperamos mantener la comunicación que hasta ahora tenemos con el Gobierno”, explica.

Sobre la eventual apertura del cabotaje de pasajeros a naves extranjeras en territorio chileno, Tejada dice no estar seguro de que esta medida genere cambios significativos en los puertos nacionales: “Es al revés, precisamente se quiere abrir el cabotaje para aprovechar las recaladas de los cruceros y usar la capacidad ociosa que pudiera tener y embarcar pasajeros que quieran hacer una ruta entre puertos chilenos”. Para el caso de Valparaíso, agrega, “si se quieren hacer cambios, se deben hacer las gestiones para recuperar las recaladas que se han ido perdiendo. Los cruceros tienen sus recaladas anunciadas a los puertos con mucha anticipación y nos las van a cambiar para embarcar a unas cuantas personas”, comenta.

No obstante, el gerente general de ANA cree que “lo que sí podría cambiar, es que en los puertos –que no son considerados como terminales de rutas- tengan un aumento de embarque y desembarque de pasajeros que no hagan la ruta completa. Cuántos pasajeros va a depender de la disponibilidad de las naves y del costo del crucero en la ruta que se quiera hacer”.

T2 y PGE en el horizonte

La posible construcción del Terminal 2 en el puerto de Valparaíso se ha vuelto un tema relevante para los actores del mundo marítimo-portuario. Tejada: “Con la construcción del T2 se generará una mayor capacidad y oferta portuaria en la ciudad, que viene a complementar la que ya existe en la región. Su cimentación, tal como se ha hablado, es posible que al día de hoy no sea absolutamente necesaria, pero tenemos que apostar por un crecimiento de nuestro comercio exterior, el cual se hace en un 95% por             “Según las estimaciones, la necesidad del nuevo terminal estaría siendo preciso al momento de concluir su construcción. Si es que no demora más -recordemos que ya lleva varios años de atraso- la construcción de un terminal de las características del T2, toma a lo menos un par de años si no hay contratiempos”, añade.

Otro tema importante es la construcción del Puerto de Gran Escala (PGE). “Si los estudios indican que para un año ´N’, se requiere disponibilidad de más sitios de atraque, los que deben ir acompañados de una red logística integral que facilite su uso, deberían estar listos para ese momento. Existen estimaciones de las necesidades de sitios de atraque, pero han sido conservadoras, por un lado; ojalá estén equivocadas y se requieran antes, lo que significaría un aumento en nuestro comercio exterior”.

Para Ricardo Tejada, “la construcción de un PGE con las características requeridas, toma a lo menos unos ocho años. Hay que considerar estudios y evaluaciones ambientales, además de otros aspectos que podrían demorarlo incluso aún más. Mientras antes se parta y estén todos los aspectos totalmente definidos, mejor”.