El ‘beneficio’ local del regreso de Japón a la caza comercial de ballenas

La ballena minke antártica, especie ‘casi amenazada’ de extinción, era una de las que el país asiático capturaba para fines científicos, práctica que dejará ahora que abandona la CBI.

Esta semana Japón anunció que ya no formará parte de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) y que volverá a practicar su caza para fines comerciales en su zona económica exclusiva.  

Y aunque parezca del todo mal, la noticia no es tan catastrófica, pues pese a que dicho país pertenecía a la CBI desde su conformación, en 1951, durante este tiempo de igual forma capturaba ejemplares para fines científicos, explicación que siempre fue puesta en duda por organizaciones medioambientales.

Leer también: Noruega autoriza la captura de 1.278 ballenas pese a la prohibición internacional

La experta en ballenas de COPAS Sur-Austral, Camila Calderón, explica que una de las especies objetivo para este fin era la ballena minke antártica (Balaenoptera bonaerensis), que Chile comparte con Argentina, y cuyo estado de conservación, de acuerdo con el libro rojo de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, es el de “Casi amenazada”.

“Algunos estudios indican que Japón, durante sus campañas de capturas, cazaba cerca de 300 individuos de esta especie. Y en este sentido, la decisión de dicho país tiene un impacto positivo para Chile, ya que, aunque volverán a cazar ballenas para fines comerciales, cesarán de hacerlo para fines científicos en la Antártica, lo que sí es positivo”.

La situación en Chile

En Chile hay una moratoria para la captura de estos animales desde el 21 de mayo de 1983. El último ejemplar cazado fue una ballena fin (Balaenoptera physalus), segunda especie de mayor tamaño en el mundo, cuyo esqueleto se mantiene fuera de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceanografía de la Universidad de Concepción.

Con esa captura se puso fin a 200 años de esta práctica, la que durante las épocas de mayor esfuerzo llevo casi a la extinción a la ballena franca austral del Pacífico sur, de la que en algún momento se llegaron a contabilizar solo 50 ejemplares.

Hoy Chile y Perú se encuentran trabajando en su recuperación, mediante el Plan de Conservación y Manejo de la población de ballena franca austral, y recientemente ambos gobiernos firmaron un Memorándum de Entendimiento para continuar en esa línea. Hay varias acciones para su protección, una de ella, es la prohibición de cualquier tipo de acercamiento a este animal, su avistamiento para fines turísticos sólo se puede efectuar desde plataformas terrestres.

Otra de las acciones que se están desarrollando en el tema es el estudio de la distribución de la ballena azul en la Patagonia, realizado por COPAS Sur-Austral, en donde se instaló la plataforma “Ocean Sound”, primer paso del proyecto “Whales in Estuaries” o “Ballenas en Estuarios”, financiado por la Oficina de Investigación Naval de EE.UU. (ONR). La iniciativa permitirá saber qué tiene de especial el sistema de fiordos y canales que provee tanto alimento como para sustentar a las ballenas azules, y cómo desarrollar estrategias de conservación y planificación espacial del territorio marítimo para compatibilizar el resguardo de estas zonas de alimentación de ballenas con el trazado de rutas de navegación, áreas marinas protegidas y desarrollo actividades industriales.

FOTO: PABLO TOMASELLO